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Hobo, una novela musical de Juan Vico | Musikawa

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Hobo (curioso término) es la primera novela del poeta Juan Vico y que fue presentada entre mayo y junio de este año. Os la traigo porque habla sobre un pendenciero, mujeriego, bebedor, cantante de blues, maestro de la guitarra slide y espíritu errante: Bob Skinny, protagonista de una narración que transita por la primera mitad del siglo XX para ofrecernos una panorámica de lo que pudo haber sido la vida de cualquiera de los pioneros de ese género que está en la base de gran parte de la música popular tal y como la conocemos hoy día.

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Os dejo una entrevista al autor donde nos cuenta un poco más sobre este trabajo y un fragmento publicado en la revista Espiral.

 

[quote]Fragmento copiado de la Revista Espiral en esta dirección: PINCHA AQUÍ[/quote]

Fragmento de Hobo

 

Bob abandona la prisión en la primavera de 1931 con la orden explícita de no volver jamás a la ciudad en que se cometió el delito. Visita a sus padres, quienes lo acogen con cierto recelo, no tanto a consecuencia de su paso por Parchman, sino por el hecho irrefutable de haber matado a un hombre, no hay forma de borrar eso, el estigma permanece para siempre, te redibuja los rasgos del rostro y te abre un nuevo surco, oscuro y profundo, en las palmas de las manos. Quizás por ello no se atreve finalmente a desplazarse hasta Merigold, aunque sospecha que la mirada comprensiva del reverendo Thompson podría aportarle cierta paz. Para qué necesito en realidad el perdón de nadie, se convence, soy SkinnyLunceford, no hay mejor guitarrista en todo el jodido país, las mujeres se derriten cuando canto, no tengo hogar ni quiero tenerlo, cualquier cama me sirve, cualquier escenario, miradme bien, oiréis hablar de mí, haré que lloréis, que gritéis de placer, que pidáis más y más, y yo os observaré desde muy arriba, despreciándoos, amándoos, mostrándoos de lo que soy capaz para que luego lo expliquéis a todo el mundo: anoche vi aSkinny Lunceford, hermano, es el más grande, puedes creerme, la gente se volvía loca, no me hubiera extrañado si su guitarra se hubiera puesto a arder de repente.
En ocasiones, la diferencia entre una imposición y una elección es mínima. ¿Cuál viene de fuera y cuál de dentro? Algo así se pregunta el flaco Bob al reemprender su vida de vagabundeo. El oscuro Bob. El renacido Bob. Bob y sus veinticuatro años de sombra. Un fardo lleno de remordimientos. Un sombrero lleno de polvo. Una guitarra vacía. Los pies helados de la Tristeza. La Ira y sus zapatos gastados. Una insaciable sed de éxito que en buena medida también lo es de venganza. Y esa otra sed, subterránea, constante, perpetua, no pares ahora, pequeña, eso es, sacude las caderas, tu piel es más dulce que ningún licor, tu sed de vida, mi sed de muerte, la misma vieja historia de todos los siglos.
La calle Nelson, en Greenville, Mississippi. El regreso a un escenario después de la durísima experiencia de Parchman. Bob se muestra un poco incómodo al principio, mientras espera que comience el show; pero una vez que siente el contacto de las cuerdas en los dedos, todo se pone en su sitio con una facilidad asombrosa. Esta noche comparte actuación con otros músicos, tipos competentes, el gran Skinny es capaz de tocar con cualquiera. Ansía hacerse notar, quiere que todos se pregunten al instante: hey, ¿quién es el flaco que hace esas diabluras con la guitarra? Se acabaron las contemplaciones, la seducción sutil, es hora de recurrir a los viejos trucos, mirad: ¡toca con la guitarra en la espalda!, la cabalga, la lanza al aire, la recoge, aúlla, se tira al suelo, ¿cómo dices que se llama? Y de nuevo el fuego creciendo en el centro del pecho, el placer de sentir que todos reclaman algo que estás deseando ofrecer. Ponedme más whisky si queréis que siga, y tú, nena, acércate un poco más, déjame verte bien, la siguiente va dedicada a ti, la escribí pensando en ti, te conozco desde siempre, ¿no me crees?, ven, escucha. Y la sangre agolpada en las sienes, y la música agarrándote las muñecas, y esa voz colándose por tu escote, cansada de estar sola, cansada de estar triste, voy a poner un poco de azúcar en tu taza, voy a meter algo en tu taza, y la carne entrando bruscamente, y la carne rompiéndose dulcemente, y la noche rompiéndose sin romperse, pues tras ella hay otra noche aún más profunda, más adentro, mas nocturna, y ya no hay forma de salir a la superficie, por eso empujo, por eso me arrastro eternamente entre tus nalgas y rezo entre tus nalgas, escucha mi plegaria mientras me vacío, escucha cómo llega el fin de los tiempos.
El tiempo parece llegar a su fin cada día durante la época de la Gran Depresión. Bob escribe una canción sobre el tema, Hard Times Are Killin’ Me, que suele mantener al margen en sus actuaciones: la gente en estos momentos sólo necesita pasarlo bien. Su nombre se hace más popular, propulsado también por los rumores sobre su pasado, ese tipo mato a un hombre, dicen que le clavó un cuchillo en el corazón, a sangre fría, nadie sabe cómo hizo para librarse de la horca. Se suceden los trenes, las ciudades, los garitos, las mujeres. La división discográfica de Paramount, mientras tanto, se acerca sin remedio a la quiebra, lo que conllevará que parte de las grabaciones que el prometedor SkinnyLunceford realizara un par de años atrás queden inéditas. Algo de lo que el mismo Bob, para bien o para mal, ni llegará a enterarse.

Juan Vico, Hobo (Ediciones de La Isla de Siltolá, 2012)
(Barcelona)

Antonio J. Calvillo (440 Posts)

Antonio Calvillo es, aparte de uno de los jefazos de esta web, profesor de música y especialista en Nuevas Tecnologías aplicadas a la Didáctica Musical. Doctor por la Universidad de Valladolid con una tesis sobre Flipped Learning y música. Musicólogo por la Universidad de Granada y DEA con una tesina sobre creatividad y TICs en Secundaria por la Universidad de Alicante. Tiene varios libros publicados sobre Propuestas didácticas con software específico musical (edición de sonido, edición de partituras, aplicaciones web 2.0, herramientas didácticas para la educación musical, juegos musicales online, etc.), y otros más en preparación. CV: Ver


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