I Heard It Through The Grapevine, cuatro trajes para una misma joya, por Luis Enrique Ibáñez
Sobrios y aguerridos a la vez, los Creedence lanzan sus alaridos de dolor acompañados de esas guitarras que, como si de una guardia pretoriana se tratase, sostienen la presencia de ese desamor eterno y lo extienden como un hil...




